Polvo de zapatillas




Fidel Alejandro Conde Ravassa - Primero de julio de1947, Cienfuegos, calle Argüelles, número 123, altos. Silvia Cabrera Marcayda, Alita, abría la primera academia de ballet en Cienfuegos. Estilo y belleza figuraban en una escuela para mujeres y niñas que además del baile enseñaba formas de sociedad.

Durante más de un lustro este centro de enseñanza recibió la asesoría de Alicia Alonso, quien ayudaba con la metodología y la técnica que se ofrecía a varios grupos de niñas con edades comprendidas entre los cinco y 14 años.

Tuvo su antecedente en las clases impartidas por la profesora rusa Nina Fedoroff, poseedora en Cienfuegos y Santa Clara de dos locales en los que impartía clases de ballet, gimnasia y modales a un grupo reducido de alumnas y donde Alita ofrecía sus conocimientos casi a mitad del siglo pasado.

 
Las alumnas de Alita en una de sus presentaciones/Foto:cortesía de Marleys Verdecia Marín

Cuentan algunas de sus alumnas que la Fedoroff dejó de impartir conocimientos y Alita decidió abrir una academia con los mismos preceptos del gimnasio anterior. Consagración y fuerza fueron las palabras para anclar a esta academia en el gusto de los cienfuegueros.
 

Una de las sesiones de trabajo de la academia antes de una de sus presentaciones. /Foto: cortesía de Marleys Verdecia Marín.
 
Las cerca de 26 presentaciones de este colegio hicieron que fuera portada en periódicos de la época, con críticas positivas. Llegó a tener música original para sus puestas. Después del triunfo revolucionario esta academia se disolvió con la partida de Alita al extranjero.

Su última aparición en escena fue en el cine-teatro “Luisa” por el año 1961, “Cascanueces”, el ballet defendido, los aplausos, luces y las zapatillas acabaron para la única academia de ballet en Cienfuegos.


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